martes, 14 de mayo de 2019

Vienes a mí en sueños...

Vienes a mí en mi sueño, cuando mi mente deja de pertenecerme, cuando el silencio de la noche acalla los gritos de mi alma.

Vienes a mí y somos una de nuevo, y sé que siempre seremos una, que no te has ido de mí.

Vienes a mí y jugamos como si no te hubieses ido y yo pudiése correr tras de ti y perseguirte.

Vienes a mí y no quiero despertar, porque te tengo conmigo, porque puedo olerte, acariciarte, mirarte, quedarme perdida en tu mirada.

Quiero dormir y soñar cada noche que estás aquí, a mi lado, porque si existe el alma gemela, eres tú, siempre has sido tú, mi pequeña Dafne, mi amor, mi niña marroncita.

Tu alma es mi alma, tu corazón el mío. Llorarte no me sirve. Llamarte no consuela. Saber que el destino cumple su promesa no calma mi dolor ni sirve para sentir el vértigo de ese enorme vacío que has dejado en mi alma, en mi vida.

Y todo se ha transformado a mi alrededor, aunque le mundo siga igual, mi mundo no es el mismo. Todo es descafeinado. Todo ha perdido color. Todo se desdibuja.

No hay victorias épicas ni magia en el mundo, porque no estás.
No hay pasión que te funda con el arte, porque no estás.
No hay trascendencia ni misticismo, porque no estás.

Y sin embargo, tu fuerza se cuela en mi todavía por los poros de mi piel, porque te dije "estoy lista, pequeñita, ya puedes descansar", pero tú sabías que no lo estaba, ¿cómo iba jamás a estarlo? Pero esa fuerza que tú me diste para decírtelo, está siempre ahora conmigo.

Tu respiración se apagó. Y mi mundo es menos mundo.

Vienes a mí en mi sueño, y cada noche te espero para estar contigo, para abrazarte, para mirarte imponente, soberbia, valiente, fuerte e inmensa en cada cosa que hacías, en cada movimiento, en tu descanso, en tu respiración.

Vienes a mí en mi sueño, porque sabes que no sé vivir sin ti, porque tu amor y tu bondad son tan grandes como mi necesidad de tenerte conmigo, aunque sea en sueños...

Vienes a mí en mi sueño, porque te llevaste todo lo mejor que mí había, tú.



martes, 23 de agosto de 2011

Todo fluye... panta rei... y una era comienza donde algo muere

Estas palabras de hoy, día en el que retomo en el blog son para todas aquellas personas que quedaron, quedan y quedarán atrás en mi vida. Algunos quedan en mi recuerdo, otros a duras penas conforman una suerte de imagen borrosa en una fotografía que a penas si puedo seguir dibujando en mi memoria. Pero esas fatasmagóricas imágenes que se desevanecen no pertenecen sólo al pasado, sino que habitan también el presente: los miras, están ahí, te hablan y sonríen, pero ves como sus siluetas se diluyen lentamente, como si la paleta del Photoshop desdibujara con suavidad los contornos que una vez perfilaban una promesa de eternidad.
Y lo sabes, crece ese abismo perpetuo que acecha a toda relación: la única constante es el cambio y está ahí mismo, a la vuelta de una sonrisa ingenua. Acaba, deja de estar ahí... Es además un proceso lento y paulatino que cuando importa, desgarra tu alma porque lo sientes salir de tu vida. Una llamada a la semana y no podemos vernos porque... Y la distancia con su eficaz manto cubre tus expectativas y se transforma en el inquilino perfecto de la obviedad: se acaba.
Nada es para siempre. Los que quedáis atrás, porque la vida os lleva a otro camino, porque ls distancia no es física sino emocional o simplemente porque sí, porque así lo decidís, sabéis que al mirar atrás quizá me recodaréis como yo os recuerdo, a unos con una sonrisa, a otros con total indiferencia.
Que os vaya bien a todos mis fantasmas, pasados, presentes y futuros... Ser etéreo tiene su precio.

viernes, 24 de diciembre de 2010

Cuando el cielo

Cuando el cielo te busque, en su cumbre
construiré un palacio de nubes infinitas
que cubran tu cuerpo de hermosas palabras

y no te encontrará el abismo del silencio
ni las sombras de una madrugada que no tiene
sol ni noche ni día, ni alborada

y llegaré a las puertas donde aquel caballo de alado
me tornará en sonrisa de mares
turbulentas aguas, y vidas ajenas que esperan
en ansias, para poder recibir la esperanza y la gloria
de tu serena mirada, un instante que eternice el presente
y allane el mañana

subiré al parnaso en su lomo
andaré las prístinas aguas y cerbero me abrirá el paso
por donde no pase la barca
a buscarte entre miles de ruegos
a sentirte donde yacen las parcas

Yo sabré encontrarte
donde no llegan plegarias
donde lo incierto te cubra con negras capas doradas
y tomaré entre las mías tus manos
para poder besarlas, y decirte a gritos que estoy aquí
ante tí, sin armas
esperando el instante en que el cielo me dé lo que tu dios
me quitaba
un noche cualquiera, como cualquier otra madrugada

Te llamaré por tu nombre, tú, que respondes a uno
que miles repiten en cada palabra
tú, mi única, mi vida, mi alma, la que todo me diste
sin esperar nada
tú... iré a ti, sí...
mi dulce madre, y robaré tu alma...

De mirar en tus ojos

De mirar en tus ojos aprendí
que el alma no asoma a la pupila,
la inventa cada vez que una lágrima
la acaricia y la abrasa

De mirar en tus ojos aprendí
que no hay olvido peor que la indiferencia
de saberme perdida en ellos sin que tú me mires
sin la complicidad del alba

De mirar en tus ojos aprendí
que se puede morir un instante y renacer
en tu pecho, navegar por tu cuerpo
y ser la orilla de tu pensamiento

De mirar en tus ojos aprendí
que hay fantasmas oscuros y demonios
sin alas que habitan la profundidad
de la mente que abarcan

Y aprendí a vivirte en cada gesto diminuto,
cada furtivo suspiro de tu ser que se escapa
por esa rendija del alma, que es
tu mirada...

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Más pseudointectuales y Woody Allen

Pues sí, fui a ver la nueva película del bueno de Woody. Sí, es cierto, no es una de sus obras mayores, pero sinceramente, dudo que la peor película del newyorquino pueda compararse a cualquier otra en taquilla... Por lo tanto, sí, merece la pena ir a ese universo mágico que se configura ante los ojos al que llamamos cine, y ver Conocerás al hombre de tus sueños. Pero no voy a hablar aquí del ingenio de sus diálogos, ni de su capacidad para contar historias donde ni las hay. Me voy a quejar, cosa que hago mucho últimamente, debe ser la edad, o tal vez el cansancio.

Evité el fin de semana y me marché al cine un lunes a las 18:00PM, perfecto para evitar comilones compulsivos y pseudointeletuales que tratan de ligar desplegando sus "armas". Nada más lejos de la realidad. Fui acompañada de mi fiel "constante" en estos actos de voluntad intuitiva y reflexión concienciada de que no sería la obra maestra de Woody que esperaría culaquier otro. Hasta los genios envejecen, eso sí, se hacen más interesantes. Nosotras dos en el cine, asiduas de estos hábitats con olor a palomitas y humanidad, por no decir tigre.

Pues bien, sentaditas y preparadas, nos sobresaltan voces a nuestra espalda: "no te precoupes, Tasmetu, ya verás como se callan en cuanto empiece la peli", me dijo mi interlocutora entre susurros esperanzados. Cinco minutos de película, y los dos de atrás no paraban de hablar... Una y otra vez... shhhhhhhh, por favor, silencio... shhhhhhhh que me devuelvan el dinero de la entrada, no mejor que se lleven a estos inútiles ineptos que han entrado aquí para manipular y entorpecer el disfrute que no pueden entender sus minúsculos cerebrillos defecantes (vaaale, no sois genios, no tenéis inteligencia ni para colmar un chupito, pero ¿no podéis al menos tener civismo?). ¿Para qué demonios van a una película de Woody Allen si no paran de hablar? No escuchan los diálogos, y lo que es peor aún, no dejan a los demás relajarse y entregarse a la historia.

Estos insípidos humanos que pululan están al servicio de la crueldad de un civismo caduco que se agota en desculturización y deseducación. ¿Tienen derecho a estar ahí porque han pagado como yo? Sí, sí. Pero es que yo he pagado para disfrutar en un acto colectivo, por desgracia, de una epifanía que  me entrega de su mano un genio del S XX. A lo mejor si los llevamos al Louvre se sientan a comer pipas y las echan a una urna mesopotámica...  ¿Estos votan con igual derecho que yo? Lo cual es altamente alarmante y alocado a la vez. Democracia se llama. Si estábais en el cine ayer, viendo la película y no parábais de hablar, sabed que no merecéis ser llamados humanos, sino tan sólo seres, porque eso sois, seres que pasáis por insípidas existencias mediocres y redundantes. Ya sé que igual tenéis más pasta que yo, seguramente seréis más altos y guapos, y hasta os irá mejor la vida... Pero JAMÁS, y repito JAMÁS, podreís alcanzarme, porque soy Tasmetu y cuando vosotros aún estáis parloteando sobre memeces, yo estoy volando hacia el cosmos en un periplo de ingenio, catársis y trascendencia que vosotros ni soñáis parcialmente percibir en ninguna de vuestras míseras existencias.

Saludos a todos los pseudointelectuales que andan por ahí. Tenéis derecho a la vida, ya lo hablamos, pero por favor, dejadnos disfrutar del Cine...

miércoles, 25 de agosto de 2010

Sin alma

Una vez sentí que el alma me dejaba a solas con mi destino, y de ese abandono nació la persona que hoy soy. Una vez el amor me causó tanto dolor que tuve que decidir entre dejar vivir a mi cuerpo o a mi ser completo, y decidí que mi cuerpo sobreviera. Ahora sé que quizá fui cruel con mi alma, con quien fui, porque la maté, me deshice de ella y la arroje a las tinieblas sin esperanza de rescate ni vuelta, sin Perséfone en camino, sola en la prunfundidad del entendimiento y la locura.
Allí ha yacido mi alma durante años, agazapada como un animal moribundo que espera una mano amiga o un final definitivo que acabe con su tortura.
En ese oscuro lugar donde dejé mi alma, habitan demonios inefáblemente crueles, en el inferno dantesco de una mente atrapada en la realidad. Porque todos mis demonios, los que siempren me acompañaban, se fueron con ella y la atraparon en sombras vehementes que vituperan sus recuerdos y amenzan su integridad mientras yo vivo esta vida prestada que le robé a la muerte.
Fue un intercambio justo: estoy aquí, por quienes me necesitan y quieren, por quienes me llamaron para que no abandonase, por eso sólo su felicidad me importa y, por eso, no soy quien fui. Quien soy ahora es consciente de un dolor tan profundo que a penas puede respirar cuando ligeramente aflora al recuerdo; es consciente de un desgarro sangriento, sin tregua, que corre por mis venas y penetra en mi corazón con cada latido, para ser llevado a cda célula de mi cuerpo, me recorre cada minuto unas 70 u 80 veces y vuelve una y otra vez, incesante. Ese es mi castigo. Sísifo dichoso. Yo, sentada en este lugar que no conozco, que me es prestado cada día para compartir miserias ajenas y propias, para articular la monótona cadencia del sistema, del círculo. Y ella, mi alma, aplastada cada segundo, cada minúscula partícula de sentido común, cada instante que recorre el universo, sin saber ya distinguir la verdad de la mentira, la fe de la traición, lo bello de lo grotesco, donde yace, donde muere cada día para renacer en mi recuerdo. La mantengo con vida en mi recuerdo y esa es mi tortura y la suya: recordarla es revivirla, darle un pequeño hueco de mi corazón y mi mente para traerme aquel dolor insorpotable, inhumano; ella sabe qeu la recuerdo y me pide a gritos que la olvide y la deje marchar de una vez acabando así con nuestro castigo voraz. Pero no puedo... no puedo dejar de pensar que está allí, oigo sus gritos desgarrados, su voz es tan nítida como las palabras que la acompañan siempre. La oigo palpitar, la siento cercana cuando sólo hay susurros en mi mente. Mi consciencia la reclama. Un ente con vida entre demonios decrépitos y criaturas deformes.
Siento miedo y no hay una sola palabra que pueda acogerme en su regazo para que mi cabeza descanse un instante, aquella hermosa palabra cuyo recuerdo revive mi alma... PAZ.

Quien crea que no se puede morir de amor se equivoca. Y no sólo se puede morir de amor, sino seguir viviendo sin él para siempre. La mayor crueldad.

A veces quiero traerla de vuelta, pero hace ya ocho años que no la veo y me asusta saber que tanto sufrimiento pueda caber en un alma tantos años, y quizá crecer.

Y tú... tú que lo causaste... ¿qué hiciste, qué haces para aliviar la aguda tristeza de este cuerpo sin alma ni aliento? No es, y tú mejor que nadie lo sabes, una metáfora: tú estabas ahí, casi la viste salir de mí. ¿Qué deuda te queda con ella? ¿Qué le debes y qué le das? ¿La has sabido rescatar, Perséfone?

Tú... Ya la has olvidado.


...

martes, 17 de agosto de 2010

Para ti, mujer

Para ti mujer
porque en tu piel he aprendido
a amar, a ser mujer, a vivir en ti
a ver lo maravilloso de tu ser

Para ti mujer
porque en tus ojos he visto
mi presente y mi futuro,
a la niña que soy y a la que quiero ser

Para ti mujer
en todo cuanto haces te admiro
porque me das de ti cuanto eres
sin pedir más que esa caricia furtiva
sólo tú y yo conocemos

Porque tu amor me hace sonreir
me hace vibrar y soñar cuando en tus brazos
no soy más que quien tú me haces ser

Para ti mujer
porque recorrerte y amarte es la voda
que bebo en cada gota, cada latido de vida

Déjame ser yo, mujer en ti, mujer
y ser las dos, un único latido
fundido en dos corazones que se abrazan

Para ti, mujer, tú, mi amada.

viernes, 28 de mayo de 2010

Mobbing 2

No cabe duda de que si algo he aprendido en esta empresa, es lo que significa Mobbing... Ahora, con bastante poca sutileza, intentan sonsacarme información de la empresa a la que me marcho (SÍ!!!! tengo otro trabajo) para ver si hay forma de "putearme" allí... Si me jefe conoce allí a alguien, no me cabe duda de que lo intentará... Siento que entré en una secta y por dejarla sufriré un castigo.

Escribo esto porque quiero dejar testimonio de que soy consciente de ello, por si en algún momento me tengo que defender. No me extrañaría que quisieran joderme la vida, con lo que yo he hecho aquí, con lo que les he ahorrado haciendo mucho más de lo que debía, poniendo incluso mis propios medios y materiales... No merezco esto, ni yo, ni ningún otro trabajador en el mundo.

Me voy con la conciencia muy tranquila, y sabiendo que algunos... no la tienen, porque si la tuvieran, no podrían despertar por la mañana y mirarse al espejo.

Nadie puede decir que jamás hablé mal de mis antiguos jefes y compañeros, pero esto ha sido una experiencia horrible, no deseo a nadie sufrir mobbing de ninguna de las formas en qeu se pueda ejercer. Por supuesto, ustedes que me leen, no me conocen, y por lo tanto no saben qué empresa, en este anonimato me refugio, porque no es mi intención causar daño, así de imbécil soy, mi única intención es desahogarme, contar algo más. Esta página de hoy, es como la de un diario.

Algún día, la justicia pondrá en su sitio a todos... O quizá el tiempo.

miércoles, 20 de enero de 2010

Tribulaciones de media tarde

He tenido una visión, un flash, una epifanía, un momentum ad aeternum per secula seculorum, un orgasmo trascendental, físico, paranoico, una revelación absoluta: cada día soy más pedante y además me regodeo en ello. Antes lo intentaba disimular, a veces, con perifrásticas y retóricas subalternas que cohabitaban con los subgéneros más pueriles y banales de nuestro ávido y pintoresco habla; ahora no. Ahora me dice una criatura ingenua y trivial que determinado vocablo, “tribulaciones” para concretar, es una “pijada”. Entiendo que por semejante palabreja la individua en cuestión entiende “palabras que usan personas de un nivel cultural alto”, sin embargo, esta aseveración encierra en sí misma varios silogismos e incongruencias técnicas y pragmáticas: la semántica se define a sí misma y se contradice, no así la sintaxis, como suele ser de buen uso en el españolito medio. A ver, una pijada debería ser “aquello que hace o dice un pijo”, un pijo es “una persona fútil, superficial y con dinero suficiente como para permitirse no usar el cerebro más de lo recomendado por el cosmopolitan o intereconomía, por no hablar de la COPE y los consejos de mamá y papá”. Dicho esto, queda claro que ningunos de los sememas que se atribuyen al término o sema o vocablo, incluyen de ningún modo o bajo cualquier circunstancia la cultura ni la inteligencia. Por ello, el buen uso del ingente y rico léxico español no es propio de pijos, aunque sea un hecho más o menos demostrable, que los pijos conocen algunas palabrejas más... como caviar, porsche, prada, etc. Otra incongruencia viene del hecho en sí que considera “tribulaciones” en sí misma como propia de personas cultas (entendiendo por supuesto, que la personilla que dijo “pijada” en realidad quería decir “pedante” y por ello, culta); si “tribulaciones” es una palabra culta, ¿qué se puede esperar del español del siglo XXI? Prefiero no ir más allá.

Sólo quisiera una vez más apoyar fervientemente (y sin ironías) a quien es capaz de, sin complejos, admitir su total y completo desconocimiento de un mínimo de conocimientos retóricos a la usanza, en cualquier registro. Lo único criticable de dichos individuos sólo puede ser su total falta de interés por avanzar, mejorar y conocer, y esto no puede ser reproche, sino requerimiento, y para gustos, los colores: libertad para ser cenutrio o cenutria.
Después de esto, debería alguien inventar el “cenutrio’s pride parade” o día del desfile del orgullo cenutrio (en inglés suena más liberador... “aquí sí hay ironía”)

A fin de cuentas, ¿quién no ha conocido un cenutrio y lo ha hecho su amigo, hijo, padre, tío, hermano e incluso pareja?

Estoy segura, de que si se hiciera un día del orgullo intelectual, además de acudir la flor y nata pseudointelectual nativa, acudirían cinco cenutrios de la subespecie cani o similiar por cada pseudointelectual para reírse de ellos, y sin instigar a la violencia, no sin motivo. La intolerancia es mala. La pseudointelectualidad peor, aunque tengan derecho a la vida y la opinión...

martes, 15 de diciembre de 2009

Pasatiempos fachas y pijos. Jodiendo al personal

No quisiera mancillar este santuario -que es mío- con impúdicas tramas y confabulaciones necias. Sin embargo, voy por una vez, y consciente de que probablemente sirva de precedente, a alzar mi voz y lanzar mis encolerizadas palabras al ardor del blomentario.
Cito: “El mobbing consiste en “una situación en que una persona o grupo de personas ejercen una violencia psicológica externa, de forma sistemática, durante un tiempo prolongado, sobre otra persona en el lugar de trabajo”.
Hostigar al trabajador moralmente, éticamente. En mi trabajo se dan las siguientes situaciones a diario:
1. xenofobia, tenemos trabajadores que no son de nacionalidad española, y tenemos trabajadores que están casados con extranjeros
2. homofobia, tenemos trabajadores dentro del armario por miedo a las consecuencias conociendo de antemano las personas que lo rodean
3. presión psicológica y “chantaje” para lograr que el personal se quede trabajando, tanto si tiene todo al día, como si no, porque al Jefe no le gusta “que la gente se marche a su hora”.
4. presión psicológica a la hora de tomarse un día o una mañana par acudir a una cita con el médico, por ejemplo, mejor no ir al médico.
5. presión psicológica si estás enfermo, tienes que venir y sudar como un cerdo, estar verde o amarillo para que te digan que te puedes marchar (sabes que al irte, te tacharán de debilucho y cuentista, aunque tengas 40 de fiebre o se te estén abriendo las entrañas)
6. si te vas de vacaciones, estás cometiendo un pecado que se te echará en cara mil veces, está mal visto y te lo dejarán bien claro.
7. intolerancia: si no opinas como ellos, cállate y agacha la cabeza, tú eres del Madrid o del Barça, pero de política no sabes ni quieres.
8. falta total y absoluta de empatía: si tu situación personal es delicada por algún motivo, jamás puedes perder la sonrisa, aquí no se puede estar serio aunque se muera tu ser más querido
9. En cuanto salgas de la habitación en la que estés, una o más personas estarán siempre dispuestas a cotillear, insultar o ponerte verde por cualquier comportamiento, actitud o comentario, por tu ropa, por como haces lo que haces o no lo haces, porque estornudas, porque tienes perro o porque comes a las 2, da igual el motivo.
10. Tu sueldo es más que suficiente, y no se te ocurra ponerlo en duda porque te mirarán mal, y eso sólo tiene un camino: la puerta.
11. No importa tu rendimiento, sino seguir el juego: criticar, hablar mal de los compañeros, contarle todo todo todo al jefe, no tener vida privada sino sólo “empresarial”, quedarse (qune sea leyendo el Marca) después del horario de trabajo...
12. ¿Horas extras pagadas? Estamos en el siglo.... ¿¿¿¿XXI?????
13. Esperarán a 10 minutos antes de la hora de salida para pedirte mil informes y tareas y obligarte a quedarte

Lo dejo en 13, aunque podría continuar... pero creo que ya hay suficiente, ¿no?
A esto le pueden llamar mobbing, que es una palabra inglesa y “está de moda” decir barbarismo, pero en mi pueblo de toda la vida, esto se ha llamado Joder al personal y tener mala leche, dicho de otro modo, ser una persona mísera, ruin y pobre, pero no de cartera, sino de espíritu, cosa que notablemente demuestran no tener.
¿Cómo puede un ser humano que maltrata así a las personas que ve a diario en el trabajo, considerarse cristiano católico y pretender imponer este mal llevado cristianismo a los demás? Ni conocen la historia ni les interesa más que lo que cuentan esos señores que con sotanas esconden los mayores pecados de la misma. No quiero andar con gentuza de esta calaña porque el contagio es más que un riesgo una muerte, un insulto a la inteligencia, a los valores ético, cívicos y morales que nos deberían realmente regir.
A mí, que me sorprende y asombra aún la falta de gentiliza, de empatía, de amabilidad, me deja todo esto en una extraña posición de enrabietamiento continuo. Fachas, faltos de moral, imponiendo sus criterios porque tienen dinero, porque tienen poder. Si el poder y el dinero hacen a un ser humano deshumanizarse, me quedo mileurista y enrabietada, pero humana.

Intolerancia y maltrato son la misma cosa, aunque algunos sólo vean como argumento “como dios manda” “lo normal”.

Fachas, pijos, descerebrados, ineptos, inútiles, cenutrios, necios, marquesitas de centro, empresarios de mierda, hijos de papá, desconsiderados, intolerantes, hipócritas que vivís del alimento de lo ajeno, explotadores e inhumanos varios... qué solos estáis.
La total falta de heurística de este grupo sólo es superado por su falta de empatía.

NOTA: ¿alguien quiere trabajar en mi empresilla?


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lunes, 30 de noviembre de 2009

Apología hermética del léxico

Sólo unos días más. Una técnica envolvente de parejas fútiles que acrecientan el coordinante inverso del sentido. Lo absurdo de lo racional es su propia impronta y entidad. Nos basamos en conceptos que alienan y alinean al hombre sin ser más allá de toda duda no razonable, más que léxico, semántica, sintaxis y fonética (la lexicografía interna del archisemema que se diluye en fonología queda condenada al ostracismo de lo ausente por condición). Studium discendi.

Dicho de otro modo y sin que sirva de precedente: el caos que aparentemente exhorta el ente humano se filtra en su parco vocabulario.

Según algunos afamados estudios, la mayoría de los “perpetrantes” se sirven sólo de unas 300 palabrejas repetitivas y reiterativas que por más, sólo atienden a conceptos básicos y vagos. Los pseudointelectuales llegan posiblemente a 3000 ó 4000, mientras que las minuciosas minorías de elitistas cultos llegan a las 5000... algunos incluso más. Inútiles. Soberbios. Vanidosos. Héroes. El “DRAE” define y registra más de 250.000. La matemática del poder: usamos menos palabras que parte de nuestro cerebro.

Concebidos para atender lo superfluo, ambiguos, dislocados y desconcertados por la ignominia acuciante, se aglutinan en muchedumbre los execrables sentidos de lo humano: un claro caso de “ignorancia cultiniana”. Las hordas que se desplazan sin origen ni destino atravesando los tímpanos indefensos de quienes con más voluntad que tesón, luchan por mantenerse (desanalfabetizar lo analfabeto es ya tarea imposible) firmes en sus vocablos ininteligibles. Es la moda, no, es fashion total. Descerebrar al descerebrado aún más, hasta que sólo el consumo y la chabacanería ocupen el limitado espacio de sus párvulas meninges.
El acervo de un ente que no existe es el equivalente vectorial inversamente proporcional al tesoro lingüístico que se destila.
Esto es mejor que hacer Sudokus


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miércoles, 18 de noviembre de 2009

Orfandad

Es sólo un segundo, y después se desvanece como el humo, dejando una huella profunda en nuestro interior. Se contraen las amígdalas del poder y desear y tener hasta que el paso es tan estrecho que ningún otro sonido pervive.
Pupilas fijas.
Un inusual sentimiento de aberración inefable. Una sensación casi abusiva de náusea. El mundo gira y no soy el epicentro del terremoto que se avecina, sólo soy una pequeña brizna de paja que vuela sobre el horizonte y se aleja y acerca tan rápido que la náusea no la alcaza. ¿A dónde ha ido la razón? ¿Dónde está este momento? ¿Qué es? ¿Qué pasa?
Quiero de un modo animal defender el minuto anterior, ese en el que aún estabas, ese en el que aún respirabas, en el que decías mi nombre y sonreías con esa mirada tuya tierna que soy incapaz de borrar de mi cabeza. Quiero retener el tiempo en ese momento, ese minuto en que te dije adiós y tú me sonreíste, una sonrisa para siempre. Quiero aferrarme a ese minuto como una fiera a su presa, visceral, ilógico, sin tregua ni descanso. Quiero que estés, quiero que estés, ¡¡¡QUIERO QUE ESTÉS!!!

Enajenación.

Se rompe la hebra. Pasa ese minuto y el cordón umbilical que nos unía se disipa entre congojas, llantos, lágrimas, gritos y dolor. Cuánto dolor puede soportar el ser humano. Cuanto dolor. Y tú, ahí, en el suelo, ya no estás... sólo escribirlo duele tanto que las palabras tardan siglos en ser escritas... cada tecla una eternidad, cada letra un abismo. No estás. ¿Cómo podré soportarlo?

Cuando todo se vacía yo grito tu nombre y el eco retumba en mi interior derrumbando a su paso cada pequeña partícula de mi vida. Arrasando tu nombre en mi ser crepita bajo mi piel y me congela las entrañas.

¿Cómo voy a seguir siendo yo después de ti? ¿Cómo ser quien soy si no estás? ¿Quién seré ahora? Y los que vengan detrás, ¿quiénes serán sin ti? Aquellos a los que no conoces, no son nada tuyo, ni tú nada de ellos, ¿quiénes son?

Esta soledad que me dejas, no se negocia, no se olvida, no se borra, no se diluye en el olvido, nada puede con ella. El tiempo cura el dolor, pero no la soledad, no el abismo. Miro tu futuro en otros ojos y te veo sonreír, como aquel minuto que no pude detener, y sé que te fuiste, pero te has quedado.
Vives en mí.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Maldita bruja...

La amistad, ese gran tesoro que perdemos con tanta facilidad como se deja atrás el recuerdo de un buen momento. A mis amigos en la distancia los recuerdo, los añoro, a veces hasta me duele este pequeño agujerito que me sale aquí dentro por donde supuran vivencias que jamás olvidaré. Ellos quizá ya no lo sepan, pero son y serán siempre parte de mi vida, de mi “YO” más desconocido, de mi cuadrante emotivo-personal.
A veces, mi cerebro me recuerda cómo era compartir con ellos una puesta en escena común: risas, llantos, alegrías y tristezas, comidas (mmm las comidas), bebidas, y charlas... CHARLAS, discusiones y disquisiciones en las que mundos alejados y visiones periféricas y substanciales se conexionaban de una forma totalmente azarosa hasta convertirse en una amalgama de perspectivismo y relativismo congénito y tenaz. Esas charlas, diálogos para la posteridad, jamás se puede aprender más que escuchando y contrastando juicios y cosmogonías. Una palabra bastaba, no necesitábamos más que eso, ni una película, ni una frase, ni un libro; una única palabra bastaba para crear una intensa disputa de puntos de vista, de bagajes que se entrelazan y chocan y bailan al son de una sinfonía polifónica y colorista. Todo, TODO tenía cupo en ellas, magníficas charlas de tarde, de mañana, de madrugada...
Y sobre todo, las sonrisas... las miradas, cada detalle, cada instante, para siempre en MÍ.

Ahora sí maldita bruja...

viernes, 30 de octubre de 2009

Fearless I walk
Nameless in the lightness of a shadow
Call my anger in doubt of my rage
Just to beat me once for faith.

I stay
I stand
I believe in humiliation and rawness
In braveness and glory
I believe
I live in
I am shaken and forgot to close my soul

Falling apart I stand in billion of atoms in pieces I stand
I am
I will be
I was.


Camino sin temor
Sin nombre en la levedad de las sombras
Llamad a mi ira en la duda de mi furia
Tan sólo para golpearme una vez por mi fe.

Me quedo
Permanezco
Creo en la humillación y en la frialdad
En la valentía y la gloria
Creo
Vivo en ellas
Soy arrasada y olvido cerrar mi alma

A trozos me deshago en millones de átomos
En trozos en los que permanezco
Soy
Seré
Fui

Being Myself

I was Ulysses in my Ithaca of Solitude
I played with the Death and raised from the Alive
Only for love
Only for peace

Cuentigrafía

No tenía a penas más de 10 años y ya había aprendido la más importante lección de toda mi vida: no ser yo misma más que con quien mereciese tal privilegio. Difícil situación.
En el patio del colegio todavía había un vívido color de inocencia y se respiraban aires de nobleza y brutal sinceridad infantil hasta niveles sólo posibles a comienzos de los ochenta; la más que traída y llevada transición (con minúscula para mí). Mi Transición personal me traía a mí más de cabeza que cualquier argucia política en aquel momento de mi historia. Recuerdo hasta lo imposible los olores a recreo, el griterío y algarabía inconmensurables de mis compañeros y la profe de gimnasia: esa profe que acababa de salir de la facultad y rezumaba ganas y energías, esa profe que miraba al futuro desde el prisma socialista de Felipe y creía en una España desfranquizada, desfachizada, desespañolizada. Mi profe de gimnasia.
A las 12:20 del medio día y después del recreo todos mis compañeros parecían haber culminado con éxito el calentamiento previo al ejercicio: todos en fila, calladitos al ser llamados por la profe con disciplina casi militar-cariñosa (si ambos términos se pueden guionizar). Y allí estaba yo, de pie con mis amiguitas esperando las órdenes y dispuesta a demostrar que mis aptitudes físicas estaban en pleno rendimiento. Entonces el silbato y todos y a correr alrededor del campo de futbito; todos pataleando y haciendo el ganso sin maldad ni pecado más que el de ser preadolescentes de la época: niños educados según el régimen, calladitos, obedientes y trabajadores. Una vuelta más, tres estiramientos y vamos con lo interesante: el partido de fútbol. La mayoría de las niñas, por no decir todas menos la otra y yo, se colocaban estratégicamente en una esquina del campo para que los niños las dejasen sin jugar al hacer lo equipos y así dedicarse a las risas y las bromas. A mí siempre me elegían para jugar, y no de portera.
La profe tocaba el silbato y el partido comenzaba. Aquel día iba a ser diferente. Aquel día había mirones escapados de un curso superior, repetidores posiblemente de octavo. Yo no los vi hasta que la pelota corrió predestinada y trágicamente hacia ellos. Uno se levantó, la lanzó con fuerza hacia mí y grito “machota, ¿te vas a casar con un niño o con una niña?” La pelota me golpeó con una fuerza casi inhumana en el corazón y me desgarró la inocencia y las entrañas hasta fracturar mi “EGO” (que hasta entonces no sabía que tenía). Lección bien aprendida. Me llevó noches, días, semanas, meses y años entender aquello que aún hoy no comprendo, aunque lo conozca tan bien como mi propio rostro en el espejo.
Aquella profe de gimnasia pasó, y el patio del colegio, y todos mis compañeros que fueron substituidos por amigos, por verdaderos caminantes de un largo recorrido hasta la madurez y la injusticia. Quedaron atrás miles de palabras, de sueños, de divagaciones, de esperanzas, de principios y finales.
Tan sólo una cosa quedó: una pelota que golpea mi cabeza cada vez que me despierto y abro los ojos en este, nuestro mundo.

Show must go on

Ya lo dijo aquél filósofo con mucho acierto: el tigre no se destigra, pero el humano sí se deshumaniza. Sentada en esta mesa donde cumplo mi condena, soy actriz en un teatro cuya idiosincrasia poco atractiva no revelaría grandes hazañas “sofoclianas”, soy el eslabón que da sentido y pegamento a esta pantomima cotidiana a la que llamamos sociedad, relaciones humanas, trabajo, o simplemente, vida. No en vano, de todas las virtudes de la tragedia griega, la muerte es la única que aún no se cumple en este desmesurado engaño: bueno, me retracto, sí se cumple... hay tantas muertes que contabilizar aquí que fácilmente (¿¡!?) pasan por alto a simple vista. Porque aquí mueren las más nobles e insignes virtudes humanas: la empatía (qué gran olvidada), el amor, la camaradería, la amistad, la lealtad, la sinceridad, la tolerancia, la comprensión, la confianza... y todo aquello, en fin, que en el hombre es considerado bueno y loable; por todo ello, ser actriz en mi escenario no puede ser cuantificado en dinero, gabelas, elogios, reconocimientos, ni mucho menos, inefable, en palabras.
Aquí donde reinan las palabras no dichas y las desconfianzas, militan las más altas esferas del ostracismo y la intolerancia: la intransigencia, la ceguera y sobre todo, la falta total y absoluta de sensibilidad, de empatía y de conocimiento alguno del Otro. Ese gran desconocido que en realidad nos habita.
¿Qué pasaría si hoy, X, dejara de ser X? ¿Y si de repente X se convirtiese en quien realmente es (sería terrorífico pensar que X, siguiese siendo X aún después de mostrarse)? ¿Si saliera de ese armario de analfabetismo e insolidaridad? Ellos viven su pantomima más que ajenos confiados en todo lo que no es, viven esa realidad siendo intrusos de sus propios miedos y temores y en su desatino y ceguera, te creen y catalogan de igual cuando ni tan si quiera podrían definir su “igual”.
Por otro lado, ¿me definen mis ideales, mis creencias, la persona de la que me enamoro o con quién o quienes me acuesto? ¿o más bien me define mi personalidad, mi carácter y mi forma de hacer las cosas? A lo mejor, soy un conglomerado de ambas cosas, el subproducto de una sociedad alienada en miles de “Medardos” buscando una felicidad enlatada para llevar.
A lo mejor hoy me canso de ser actriz, ¿qué es lo peor que puede pasar?

miércoles, 28 de octubre de 2009

LA Rueda

Sentido y perversión. Adversarios que corrompen el lógico y abyecto sendero del saber y la vida. Una pequeña mota de nada que cae en el vacío de la luz fijada a su propia esencia por un hilo de desatino y la rueda gira sin más una vez y otra hasta la locura. Las aladas formas de Pegaso aleteando en mi ventana mientras oigo lejanas las voces de un silencio tan oscuro y profundo como el día, tan real y visionario como la vigilia. Es un fatuo momento que perdura débil en la ágil penumbra del olvido.
(Acabo de percatarme de que este maldito “word” no reconoce la palabra “abyecto”... sin comentarios)
Dos líneas más en las que perder paralelos y meridianos donde la memoria y el perdón describen perfectas parábolas que hacen el amor hasta el infinito; aquí los vientos del Norte arrastran al nigromante y sus maleficios por largos corredores repletos de vicios y sus seguidores corean su nombre a su paso, lo besan, lo miman, sacuden sus espaldas sangrantes mientras caen como piedras y suben como hombres condenados a su destino... Sísifo dichoso. Sísifo sonríe. Sísifo luchando contra el destino que lo hace ser quien es. Sísifo luchando con Sísifo.
Desde alguna cumbre cercana Perséfone lo mira y sus ojos perpetran la muerte del dios. La Pléyade lo cerca. Un átomo perdido en la escasez de la materia gris. Un día más. Otro recuerdo para el olvido.
Cerrar los ojos en los aterradores brazos de Tiqué, la despiadada diosa, la vehemente soberana, la reina cuyos dominios traspasan lo humano. Tiqué, rueda flotante. Gira. Gira. Gira. Gira. Gira.

jueves, 22 de octubre de 2009

¿Elitismo visceral y férreo? No pecuniario

Vale, ya voy entendiendo. Esto de los blomentarios resulta totalmente absurdo (neo-existencial...) sobre todo si entramos en la siguiente tesitura: no se entiende (eso me han dicho algunos según lo que han leído y discernido por algún comentario adjunto – éste es pequeñito, cierro) La verdad es que sinceramente, ni si quiera podría decir que me importa un bledo si se entiende y lo repetiría mil veces si fuese necesario: lo que más me molesta son los que creen entender y se las dan de listos (recordemos aquel primer blomentario en el que yo adelantaba lo que serían los pseudointelectuales y pseudointelectuales de mierda, la categoría la dejo para otro día). La verdad es que da igual si se me entiende o no, entre otras cosas, porque esto es una chorrada sin más utilidad que la de mi propio regocijo mental (en otros foros conocido como “paja mental”) y por lo tanto, a quién demonios le tiene que importar si se entiende o no. Vamos, dicho de otro modo, SI USTED SE CONSIDERA “INTELECTUAL” PERO NO ENTIENDE, NO SE APURE, HOMBRE, O MUJER, QUE NO ESTÁ USTED LEYENDO UN TRATADO DE FILOSOFÍA... qué pereza pensar que alguno se coma la cabeza tratando de ser más listo, más agudo, más inteligente... Sean quienes son, sin más complejos.
Estoy harta de escuchar opiniones “válidas” sobre todas las cosas... ¿Por qué nadie le discute a un médico un diagnóstico –a no ser otro médico-, pero todo el mundo puede dar una opinión fehaciente y lícita sobre Arte, Literatura, Política, Psicología, Sociología y un largo etc? A ver, que opinión tenemos todos, ESPERO, pero opinión válida, pocos, muyyyy pocos. Yo personalmente me excluyo.
Así que por favor, comenten, pero comenten sin tapujos, sin tonterías psicopseudointelctualoides de salón... Hagan cualquier barbaridad, pero no me aburran...

martes, 20 de octubre de 2009

Un bosón familiar en le piso de al lado

Higgs y su bosón. Dios y su partícula: coyunturas adversas que cometen el prodigio o la atrocidad de envolver la psique en la cordura o locura de forma vanamente aleatoria, caprichosa. Alguien se cae en una cazuela y ya no se puede entrar por detrás, repetido hasta el infinito sin que ninguna suerte de raciocinio pueda perturbar semejante sentencia. Yo me rindo.
El blomentario de hoy (mi querido paréntesis... he decidido dar el nombre de “blomentario” a estos pequeños vestigios de mi acervo filológico o verborrea con el que alivio mi mente y espíritu, posiblemente torturando a quienes me lean. Al principio pensé en llamarlos blogmentarios, pero el español se atraganta con las implosivas habituales, más en mi querida Tierra, así que con esta implosiva gutural ni lo intento) está más que merecidamente dedicado a una mujer que ha tomado sin quererlo la partícula de dios para desmenuzarla día a día sin criterio. Para ella el universo se reduce a una cazuela que es más pequeña cada semana e inversamente proporcional al abismo que se abre dentro de ella. Es víctima y verdugo. Ella repite y hasta canta una y otra vez la misma frase como quien entona el canto primero o último de la Odisea, su héroe también se ha caído, quizá también desee ir a casa, pero está claro que no hay camino atrás.
Y mientras, fuera de la perturbada criatura a quien acecha la Señora, la locura se expanda y corroe lo que toca: las paredes, los muebles, las luces, el sol... hasta los pocos seres vivios que la rodean se rinden ante su paso. La partícula divina se transforma en diabólico instrumento de tortura disfrazado de amor y lazos que empala a quien con ella convive día tras día: sabe de su aislamientos, de su soledad, de su querer y no poder, de sus errores inefables, se le niegan futuro y presente sin que el pasado haya ofrecido aún anda por lo que mantener la lucha. Pero sigue ahí. La mira, la mantiene unida al mundo real por un filo hilo que no deshace ningún invento de ciencia, un hilo con el que se nace y se muere, un hilo que nunca se corta mientras hay vida y más allá.
Todos perdemos tarde o temprano. Todos somos locos o conversos, todos. Los de este lado miramos con angustia el dolor ajeno y nos embutimos en los acogedores brazos de la desidia. Algunos no paramos de pensar en qué hacer, qué decir, qué más.
Cuando estar no es todo, la partícula, el bosón, son sólo anécdotas ínfimas de míseras vidas.
Te quiero, guapa, y sigo aquí, contemplando y vigilando tu mirada.